martes, 20 de mayo de 2014

Tejer y meditar



Cuantas veces habré escuchado decir que tejer es “mi terapia”, yo diría algo más, para mi tejer es algo que me relaja y me hace soñar, me siento como en otra dimensión y me olvido de todo, pierdo la noción de tiempo y espacio. Y es que el tejido aleja de la mente las preocupaciones, los problemas o conflictos que puedan molestarnos en ese momento. Contiene la ansiedad y desarrolla el potencial creativo. De hecho para muchas de nosotras se ha convertido en un nuevo tipo de meditación, es decir, un acto repetitivo que punto a punto va construyendo un objeto concreto, rico en texturas y que logra transformar nuestras ansiedades en una creación maravillosa. Porque es la simple acción repetitiva la base de la práctica contemplativa.


Al comenzar a tejer me sentí escéptica, pensé "esto no es lo mío", me parecía ridículo ver como mis manos torpemente cogían las agujas y no sabían por dónde tenía que meter la aguja ni que hacer con la hebra, pero poco a poco y con el paso del tiempo las horas comenzaban a pasar rápidamente y fue en ese momento cuándo comencé a tomarme en serio lo que implica tejer, ahora se que puedo pasarme horas perdiéndome en un patrón complejo.

Y es que tejer tiene efectos similares a la meditación, yo describiría la acción de tejer como FLUIDEZ, esa gran sensación. Realizar una labor de punto yo la definiría como la unión de unos cuantos momentos en el tiempo donde te absorbe tanto una actividad, que nada más parece importarte. Cuando estamos sumidos en algo que requiere creatividad, sentimos que estamos viviendo más plenamente que durante el resto de nuestra vida. Sabes que lo que necesitas hacer es posible de lograr, incluso si se trata de algo difícil, así que la sensación de tiempo desaparece. Te olvidas de ti mismo. Te sientes parte de algo mucho mayor.

La fluidez, es el secreto de la felicidad.

Por otra parte, nuestro sistema nervioso solo puede procesar cierta cantidad de información a la vez. Ésa es la razón por la que no podemos escuchar y entender a dos personas mientras nos hablan al mismo tiempo. Así que cuando empezamos a crear y luego lo transformamos con la acción de tejer, nuestra existencia fuera de esa actividad se "suspende temporalmente". No le queda suficiente atención para "monitorear" cómo se siente tu cuerpo, o los diferentes problemas. No sentimos hambre o cansancio. El cuerpo desaparece.

Se podrían aprender a utilizar actividades como tejer para provocar la fluidez, lo cual ofrecería una manera no farmacéutica de regular las emociones fuertes como el enojo, o prevenir los pensamientos irracionales. Los efectos de la fluidez son similares a los de la meditación. La ciencia ha demostrado que la meditación puede, entre otras cosas, reducir el estrés y combatir la inflamación. 

En definitiva, para mi tejer, es pecar con la imaginación. Quien teje nunca es inocente, sabe que mientras hace la trama más simple del punto inglés, el santa clara o el del derecho y del revés, el placer consiste en transportarse lejos, demasiado lejos...

¿Os unis a mi mundo?

viernes, 11 de abril de 2014

Ve despacio... y no te perderás el paisaje!!


No se si estáis al corriente de la nueva tendencia "Slowdown" o "movimiento lento", pero yo hace un tiempo me uní a él.

El movimiento Slow es una corriente cultural que promueve calmar las actividades humanas, esto no significa pararte o inmovilizarte, todo lo contrario, significa actividad pero una actividad organizada, disfrutando cada cosa que hacemos.

Estamos acostumbrados a tener lo que queremos o necesitamos en un momento, a un solo click, la tecnología nos tiene mas unidos que nunca pero también más separados. ¿Alguna vez os ha pasado quedar con alguien y estar gran parte del tiempo callados escribiendo?.

Todo el tiempo ganado con la tecnología no sabemos como canalizarlo y al final nos pasamos parte del día corriendo y sin saber muy bien para qué.

Este año como propósito he decidido ser más consciente de mi tiempo ¿cómo? pues ahí van mis 5 propuestas por si os pueden servir de ayuda:

1. Tejo, tejo mucho e intento compartirlo con todos (mi club de los lunes)
2. Me niego a darme atracones, hago las cosas una a una y con tranquilidad disfrutando de cada paso, de cada movimiento, si cocino, cocino para disfrutar de una buena comida, por el placer de cocinar y no para dejar preparados cinco tupper, para la cena de hoy, la comida de mañana y para congelar por si algún día no tengo tiempo de cocinar (¿os dais cuenta de la locura?)
3. Dentro de mis limitaciones, intento hacer, tener y cubrir mis necesidades de una forma mas artesana y ecológica.
4. Disfruto de las conversaciones, sin mirar el reloj, siendo consciente de lo que escucho y aprendiendo de lo que los demás me pueden aportar. Es tan gratificante escuchar las aficiones de los demás, aprendes tanto escuchando, por un momento te vuelves amante de las plantas, de los animales, de los relojes, del fútbol... es increible lo que todos tenemos dentro y lo que podemos dar a los demás.
5. Bajar el ritmo, siempre hay muchas cosas por hacer, por descubrir, por aprender, pero hay que limitar la lista, y lo que no se puede hacer, no se hace, ya llegará su momento, y si no llega es que quizá no era tan necesario.

Como todos sabéis me gusta tejer, pero también me voy a lanzar al mundo de la costura ¿porqué?, pues por todo lo que os he explicado, porque el movimiento Slow ha llegado y ha llegado para quedarse, lo presiento... Qué... os unís?


domingo, 30 de marzo de 2014

Tejiendo amigos


Hola a todos!! esta semana he estado mas liada de lo normal asi que no me ha dado mucho tiempo a escribir, lo siento!! pero la entrada de hoy creo que va a merecer la pena, os voy a proponer un trato. Pero para eso necesito contaros antes algo.

Hoy quiero hablaros de los amigos, mis amigos, esos que haces cuando eres pequeño y duran toda la vida, los que haces por el camino pero se mantienen para siempre y los que vas conociendo poco a poco y sabes que siempre estarán.

Y es que me considero una persona afortunada, el otro día hablando con mi sobrina Clara me hablaba de una amiga suya, Patri (¡hola Patri!). Recordaba cuándo yo tenía 17 años, yo, y mis amigas. Admirábamos a tanta gente... creíamos que cambiaríamos el mundo, y a nuestra manera lo hemos cambiado. Son amigas que da igual el tiempo que pase porque los amigos, los que haces a esa edad, con una simple mirada ya lo sabes/saben todo, has pasado tanto tiempo con ellos, has soñado tantos sueños, que sus palabras, sus gestos, se quedan tallados en el corazón.

Luego están los amigos que vas conociendo por los diferentes lugares que pasas, tu trabajo, tus vecinos. Puedes tener muchos pero solo algunos serán los que lleguen lejos y los que perdurarán toda la vida. Yo soy afortunada porque sé que puedo contar con amigos que da igual el tiempo que pase sin verlos, se que en un momento puedo enviar un mensaje y con un buen vino blanco delante, resolvemos, analizamos y "despotricamos" de todo lo que nos preocupa ¿verdad Silvia?

Y luego están los amigos actuales, los que sueles ver todos los días, los que forman parte de tu realidad presente. 

Yo, como os he dicho antes, me considero una persona muy afortunada en la vida, y es que no muchas personas tienen la suerte de tener amigos que la conozcan tanto como para  pararse en un puesto y decir... espera que esto es para Magdalena y que te sorprendan con un blog (esta vez físico, como podéis ver en la foto) para escribir tus sueños, un blog violeta para dibujar el mundo de los sueños. 

Bueno y ahora os cuento lo que se me ha ocurrido, el trato del que os hablaba al principio y el porqué de mi post de hoy. 

Hoy en día tenemos un millón de páginas y en todas tienes que ser amigo, dar al dedito para arriba, poner "Me gusta" todas esas cosas las haces pero no sabes muy bien para que y lo mas importante, ni para quien. Pues gracias a mi amigo Txarly (el del blog violeta), que aunque hablamos poco siempre me abre los ojos y la creatividad, se me ocurrió hacer algo... 

Como todos sabéis me gusta tejer, me gusta MUCHO tejer, un día enseñando mis trabajos a Txarly me dijo ¿lo vendes? le contesté que no (en otro post os contaré el porqué) y entonces me hizo otra pregunta ¿los regalas?. Esa posibilidad ni la había contemplado y entonces dije... ¿y porqué no? 

Hoy en día todo se vende asi que ¿porqué no hacer algo diferente? ¿porqué no regalar lo que hago?. Como veréis esos sueños de los 17 todavía perduran y me gustaría un mundo diferente, como la Limonada de Lavanda, una limonada echa con los limones que te da a vida pero poniéndole un toque de serenidad, un toque de dulzura, en definitiva, un toque de amor.

Txarly el ovillo azul es para tí!

lunes, 24 de marzo de 2014

De cadenas y pulseras


¿Os habéis dado cuenta la locura que hay con las pulseras de gomitas? pues si no os habeis dado cuenta, os lo cuento yo. Vayas dónde vayas hay un grupo de niñ@s con un estuche llenos de gomitas de colores, las que se usan para el pelo, encadenándolas unas a otras, combinando los colores y haciendo maravillosas pulseras.

La verdad es que puede resultar un poco consumista, yo estuve el otro día en una tienda de todo a 100 (a 1€ ahora, aunque no se muy bien porque se llaman así porque ya hay pocas cosas de 1€) y estábamos un grupo de madres volviéndonos locas con las gomitas, pero la verdad es que yo estoy encantada.

Y estoy encantada porque creo que es el comienzo del tejido, como ya os conté en otro post, todo comienza por una cadena, insertar unos puntos con otros, unir lana, cuerda, gomas y hacer algo único, algo tuyo, eso es tejer y ver el resultado eso es amor, amor hacia tí, sentirte ogullos@ de lo que haces y poder superarte haciendo trabajas cada vez mas complicados.

Me sorprendo cada día viendo como mis hijos, y yo misma, hacemos pulseras, sin televisión, todos alrededor de una mesa charlando, consultándonos combinación de colores y yendo un paso mas allá. Comenzamos con pulseras simples, con dos gomitas y ahora ya hacemos pulseras de cinco y como salen y salen bonitas, queremos hacer otra diferente, hacer cruces, flores, diamantes, todo lo que se nos ocurre intentamos plasmarlo en una pulsera, nos superamos a nosotros mismos y eso nos hace estar orgullosos y sentirnos mucho mejor, aunque claro... no siempre salen y hay veces que nos sale cada chapucilla....

Algo así pasa cuando empiezas a tejer, en el momento que coges una aguja sabes que inicias un camino, un camino que no sabes dónde te llevará pero seguro que no te decepcionara.

Os dejo este vídeo en dónde aparece una niña explicándonos como hacer las pulseritas de moda, pero dobles y con rotuladores (aunque imagino que todos sabréis hacerlas). Hay veces que los niños son los que mejor cuentan las cosas, mis hij@s al menos la entendieron a la perfección.

Y aquí os dejo el vídeo de cómo iniciarse con una cadena, el comienzo del crochet, el vídeo es de Tejiendo Perú, que para mi ha sido mi guía en el tejido, podréis ver en su página muchos puntos y muchas ideas para aplicarlos y ademas los vídeos están muy bien explicados, pero no os preocupéis si os parece demasiado complicado porque si os quedáis aquí, poco a poco os iré explicando cómo hacer grandes trabajos


miércoles, 19 de marzo de 2014

¡Felicidades chicos!

Para mi hay días y días, y luego están los 17, 18 y 19 de marzo... ¡que locura!

El 17 de marzo me paso el día preparando bizcochos ¿porqué? pues porque el 18 es el cumpleaños de uno de mis hijos, asi que el 17 me paso todo el día pensando en la forma que va a tener la tarta que le voy a hacer y me pongo manos a la obra.

Entrar en la cocina siempre es agradable, empezar a cocinar me relaja, es como un baile, cada ingrediente tiene que ir incorporándose a su debido tiempo, si te adelantas o te atrasas se nota en el resultado final. Cuando hago postres y mas aún cuándo hago tartas, esto se incrementa, el olor de derretir chocolate es indescriptible, tienes que tomarte tu tiempo, ver como poco a poco el chocolate va tomando una nueva forma, un nuevo color, un olor... ¿y el olor del bizcocho cuando está a punto de terminar? ¿podéis sentirlo?, otro olor que me encanta es el de hacer mermeladas sobre todo de manzana, ese olor a canela es inigualable.

Cuándo hago una tarta para un cumpleaños paso un tiempo pensando en cómo quiero que sea, si quiero un número, una forma, combino la cobertura con el relleno. Por la noche cuándo me acuesto, me gusta imaginar los diferentes resultados y le doy una vuelta, otra, otra..., hasta que llega un momento en el que sé, que ese es el destino final, esa es la tarta perfecta y por fin todo encaja con el nuevo año que va a cumplir y entonces me relajo y dejo de pensar en ello hasta que comienzo a preparar la tarta.

En este caso he preparado una tarta 10, y no porque me haya salido perfecta, no, sino porque es el número 10. Me parecía importante destacar su primera década, que se queda sin dedos en las manos para contar los años que cumple ¡ya es mayor!. Recuerdo cuándo cumplí 10 años, me sentía grande, ya iba a ser como los mayores y no iba a decir mi edad con los dedos de la mano, ¿recordáis vuestros 10 años?¿os gustaban?

Aquí os dejo una imagen de cómo recortar los bizcochos para darle forma numérica, aunque también podéis comprar moldes con número.


Manos a la obra cogí un molde redondo y otro alargado, horneé el bizcocho hice buttercream de color limón, cubrí despacio el bizcocho y lo puse sobre una bandeja de color lavanda (como no) y puse tres bengalas para darle un poco de chispa. 



Todo este año ha estado entusiasmado con la idea de entrar en un equipo ciclista y en todos los equipos nos han dicho que hasta los 10 años no podría entrar asi que.... en su tarta hay una bicicleta para que vea los nuevos retos que la vida le brinda siendo mayor. Cuándo ayer la vió, le encantó. Ese minuto en el que la descubre, que ve la forma, que la tarta le demuestra lo que él es, ese minuto es indescriptible. Para mí es algo más que la satisfacción de hacer una tarta y que guste, para mí es como un lenguaje no verbal, un obsequio a lo que él es, a lo que va a ser, a que mi tarta es para él, para nadie más, es de mi para él, mi tiempo es suyo y él se siente importante por ello y yo encantada de regalárselo.


El 18 nos pasamos buena parte de la tarde haciendo los regalos para papá, y me encanta hacerlo con ellos, un gran esfuerzo para una persona muy grande también. Este año, como no, estamos haciendo pulseritas de gomas (hay una locura general con ellas). A mi me encantan porque es una forma muy divertida de que los niños aprendan a tejer, asi que allá que nos hemos puesto y pasamos una tarde estupenda. Mañana os pongo la explicación de como hacerlas para aquellos despistados que aún no sepan como hacerlas

Y es que hay veces que no solo en lenguaje verbal se pueden decir cosas, hay momentos que simplemente con obsequiar al otro es más que suficiente, es una demostración de amor, en el momento en el que estabas elaborando/comprando el regalo estabas pensando en esa persona y eso la hace la persona más importante de tu mundo, aunque sea durante un minuto y eso es lo mejor que cualquier persona puede tener, que otro pueda dedicarle un tiempo en exclusiva para tí.

En fin... se que prometí hacer un post sobre cadenetas pero me ha parecido más oportuno contaros mi historia con las tartas y las personas importantes de mi vida, el próximo post os cuento lo de las pulseras de gomas y al otro... la cadenata y nuestro club de los lunes!!

viernes, 14 de marzo de 2014

Siento luego tejo


Pues no, no me creo Descartes pero estoy cerca y os voy a explicar ahora mismo el porqué, no es precisamente por filosofía o... quizá si...

Descartes (si mal no recuerdo y google no me falla) era todo dudas así pues decidió recomenzar la historia de la filosofía el solito así que se preguntó... ¿por dónde empiezo?. Descartes buscaba una filosofía de la que no se pudiera dudar y así comenzó dudando de todo, duda de su existencia, de la existencia del mundo, de la existencia de Dios, etc, etc, etc... si consigue algo de lo que no pueda dudar tendrá un punto de partida para edificar la nueva filosofía.

Pronto se da cuenta que hay algo de lo que no puede dudar y es en la propia duda, y por lo tanto si duda puede pensar y si piensa debe existir, porque algo que piensa debe existir. No se si vosotros pensaríais como él pero no debe ser muy fácil empezar una filosofía desde cero...

Bueno a lo que voy no es a una clase de filosofía y aprovecho para pedir perdón a todos los filósof@s que me puedan estar leyendo por esta breve y poco esmerada intromisión. Lo que os quería contar es que a veces dentro del lío, de la duda eterna necesitas ese punto de anclaje, ese punto de partida que te haga resetear tu yo y poder a construir algo nuevo.

Eso me ocurrió a mi con la lana, y seguro que a muchos de vosotros os ha pasado alguna vez o lo estáis viviendo en el momento actual. Es increíble ver como un montón de fibras se unen entre sí, se retuercen y puede salir algo tan homogéneo como un ovillo. A partir de ahí ya tenemos un punto de partida, el punto de partida para tejer, con tiempo dedicación y paciencia conseguiremos que ese ovillo inicial se convierta en algo maravilloso, algo único. 

Siempre que dentro de mi se genera algún sentimiento este se traduce en lana o alguna fibra natural, en un tipo y color en concreto y luego después de esto viene la creación, el producto final, la recompensa al esfuerzo y dedicación, ese sentimiento cobra vida. Creo ser una persona creativa, entusiasta y no me rindo con facilidad y por ello, como Descartes, pensé... ¿cómo recomenzar mi historia? y descubrí ese punto, ese punto que me abrió la puerta a un nuevo comienzo y a tener mi pequeña frase que me hace estar entre las tejedoras "Siento luego tejo".

Aquí os dejo el patrón de un corazón amigurimi de Louis et moi 

PATRÓN



Hacer dos piezas iguales de:

1: 6 pb en anillo mágico
2: v (12 puntos)
3: x+v (18)
4: x (18)
5: x+v (27)
6: x (27)
7: 2x+v (36)
8: x (36)
9:x (36)

Coger una de las piezas, y en la vuelta nº 10, unirlas de esta manera:

10: 15x, seguir con 30x de la otra pieza y terminar con 15x de la primera.
Te quedarán unos puntos en medio abiertos, que deberás coser para cerrar la parte alta del corazón.
11-13: x (60)
14: 5x + ^(52)
15: x (52)
16: 3x+^(42)
17: x (42)
18: 2x+^
19-20: x
21 x+^ (empezar a rellenar)
22-23: x
24: x+^
25: x
25: x+^
27: ^
cerrar

¿no entendéis de que hablo? ¿no sabéis como empezar?, ¡¡que tonta!! no he empezado por el principio, en mi próximo post os cuento como empezar a tejer en crochet, ¡la cadeneta!.

Y como muchas cosas todo empieza con una cadena, en este caso una de lana, una serie de eslabones unidos entre sí...  ¿aceptáis el reto?

miércoles, 12 de marzo de 2014

Lana terapia


Pues si, asi es, la lana puede llegar a ser na gran terapia y es que hace mucho tiempo si me hubieran dicho que iba a coger una aguja y un ovillo de lana me hubiera echado a reír, no me lo hubiera creído y ahora no pasa un día en que no tenga entre mis manos un trozo de lana y una aguja para relajarme.

Mi sorpresa fue cuándo leí los múltiples beneficios de tejer, en We are Knitters nos muestran 10 pero seguro que existen muchísimas mas, las que ellos nos cuentan yo doy fe que son reales 

1. Aprender a tejer es relajante y desestresante
2. Es muy satisfactorio hacer algo con tus propias manos
3. Apartas la vista por unos minutos al día de los ordenadores, TVs, iPhones,..
4. Es un 2x1: el tejer es un entretenimiento estupendo y luego puedes utilizar la prenda final para toda la vida
5. Puedes tejer para alguien y hacer un regalo diferente y muy personalizado
6. Ahora tejer es ‘cool’
7. Las prendas tejidas te recordarán el momento en que las tejiste
8. Es muy fácil pero también un reto, con el tiempo querrás tejer prendas más complejas
9. Hace los trayecto del metro, del tren, del bus,…mucho más cortos y amenos
10. Es adictivo y ayuda a dejar otras adicciones menos sanas como el tabaco
Con todas estas razones, ¿no os vais a animar a probar?, yo os lo aconsejo, encontrareis una parte de vosotros que ni siquiera sabéis que existe ¿aceptáis el reto?.

Aquí os espero para que me lo contéis y me enseñéis vuestras obras de arte.
Cuidaos!!!