martes, 17 de diciembre de 2013

En el camino aprendí



Ayer estuve paseando por San Juan de luz, no se si alguno de vosotros habéis estado allí pero es un pueblecito pesquero francés muy cercano al País Vasco. Para mi es un pueblo que trasmite una paz muy especial tiene una luz preciosa, allí siempre me siento como en casa.

El otro día hacia un sol radiante, a pesar de las fechas en las que estamos, podías pasear tranquilamente sin mucha gente, sin ruidos, iba por su gran paseo al borde de la playa y no puede evitar ver como las olas se mecían, ver el movimiento, la transparencia del agua, el sol reflejado en el mar, todo el conjunto hizo que me embargara una sensación de bienestar profundo. 





Al final del paseo aparece un sendero que te conduce a lo alto de una colina en donde se puede divisar hasta el Cabo de Machichaco y es dónde te das cuenta de lo pequeño eres y de la grandeza y belleza que existe a tu alrededor. 

Desde ese lugar privilegiado, sentada en un banco y observando el mar a lo lejos, recapitulé todo lo vivido, lo que me quedará por ver, la cantidad de caminos que elegí y los que dejé atrás, si hubiera escogido otro ¿estaría sentada en ese mismo banco?
Ayer cayó ante mis ojos este hermoso poema, que ahora lo quiero compartir 


EN EL CAMINO APRENDI

En el camino aprendí,
que llegar alto no es crecer,
que mirar no siempre es ver
ni que escuchar es oír
ni lamentarse sentir
ni acostumbrarse, querer…

En el camino aprendí
que estar solo no es soledad,
que cobardía no es paz
ni ser feliz, sonreír
y que peor que mentir
es silenciar la verdad.

En el camino aprendí
que puede un sueño de amor,
abrirse como una flor
y como esa flor morir,
pero en su breve existir,
fue todo aroma y color.

En el camino aprendí,
que ignorancia no es no saber,
ignorante es ese ser
cuya arrogancia más vil,
es de bruto presumir
y no querer aprender.

En el camino aprendí
que la humildad no es sumisión,
la humildad es ese don
que se suele confundir.
No es lo mismo ser servil
que ser un buen servidor.

En el camino aprendí,
que la ternura no es doblez,
ni vulgar la sencillez
ni lo solemne verdad,
vi al poderoso mortal
y a idiotas con altivez.

En el camino aprendí
que es mala la caridad
del ser humano que da
esperando recibir,
pues no hay defecto más ruin
que presumir de bondad.

En el camino aprendí,
que en cuestión de conocer,
de razonar y saber,
es importante, entendí,
mucho más que lo que vi
lo que me queda por ver…



RAFAEL AMOR

Hay tantos caminos por andar y tantas cosas por apender... cada día conozco un poco mas de lo poco que sabemos. Espero que tengáis una feliz semana, ¡¡cuidaos y ser felices!!






lunes, 9 de septiembre de 2013

El aroma de la lavanda y el limón

Lavanda y Limon


En algún lugar leí que la lavanda y el limón son una combinación maravillosa para elevar los sentidos. La combinación de ambos aromas te hacen sentir relajada y con energía.
Quizá ese sea el motivo por el que al unir estos dos elementos me siento tan bien y es que si el aroma a lavanda te tranquiliza, elimina el estrés del día a día, el del limón me pone las pilas y hacen que esté en marcha. La combinación de estos dos aromas hacen que mi yo interno esté en total armonía.

También los colores de la lavanda y el limón reflejan lo que soy, mis dos partes que aunque bien diferenciadas están presentes conmigo continuamente, el amarillo y el violeta, mis dos colores de cabecera. 

El AMARILLO es el color de la luz. Dicen que puede significar egoísmo, celos, envidia ¿quien no tiene esta parte dentro de si?. También esta relacionado con la inteligencia,la parte mas cerebral a mi me aporta una gran actividad mental.
En cambio el VIOLETA es un color que indica servicio y favorece la intuición y la imaginación. Significa calma, autocontrol, equilibrio, es mi ayuda espiritual.

Es curioso ver cómo según avanza el tiempo los gustos cambian y si antes me declinaba por el amarillo ahora lo hago por el violeta, y en cambio, en los aromas me sucede justamente lo contrario, si me tengo que declinar por alguno de los dos, me declinaría por el aroma de limón en lugar que por el aroma de lavanda. 
El aroma del limonero en esas tardes de verano, cerca del mediterráneo, con el sol cayendo, ese olor es inolvidable.

¿Y porqué os cuento todas estas cosas? pues bien, os las cuento porque algo así me sucede con las fibras, mi otra gran pasión, a la vez que sus hebras y colores me relajan también despiertan mi creatividad.

¿Y de dónde ha venido todo esto? pues os tengo que contar también que tengo 3 hijos, a mi hija le diagnosticaron autismo y desde ese momento he aprendido a ver el mundo de otra manera, a sentirlo y percibirlo con otros sentidos, y es que en el caso de mi hija todo lo percibe magnificado y he aprendido a magnificar esas pequeñas cosas con ella. 

Por eso cualquier olor, cualquier color, cualquier cosa que tenga una textura especial para mi tiene un significado mayor. He aprendido a valorar cosas que pasaban de largo sin prestar atención, he aprendido a vivir mas despacio, a sentir de manera mas intensa y he descubierto que me gusta, me gusta tanto que me quedo, me quedo con esta nueva experiencia que la vida me brinda.

Así pues para terminar mi primera entrada en este blog deciros que el aroma refrescante del limón y el aroma suave floral de la lavanda se mezclan muy bien y tienen grandes propiedades restaurativas y purificadoras. La calma de la lavanda y el efecto estimulante del limón producen una sensación total de bienestar  y un efecto energizante.

Hay veces que la vida tiene aroma a lavanda y limón ¿verdad?. Si os gusta mi aroma os invito a quedaos, os invito a que observéis la vida despacio, a que os pongáis las pilas cada día y veréis los resultados.

¡BIENVENIDOS A MI BLOG!